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Opinión

Descaro al amparo del endeudamiento

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Desde hace mucho, los mexicanos hemos padecido en la mayoría de las 32 entidades del país, malos gobiernos. Pésimas políticas públicas, desdén a los ciudadanos, engaños y por supuesto saqueos.

Pero en la última década creció el descaro. Gobernadores, presidentes municipales y funcionarios públicos de todos los partidos políticos, adelantaron y ejercieron con desfachatez “el año de Hidalgo”. Robaron sin piedad, sin importarles las millonarias deudas que dejaron.

Los gobernadores no tienen control, nunca lo han tenido, no hay ningún organismo o institución, nada ni nadie que los obligue a rendir cuentas. Pueden gastar y gastar como quieran, como mejor les convenga a sus intereses. Discrecionalidad que les ha permitido endeudarse hasta donde han querido.   

El dinero público que emplean las entidades no está sujeto a un verdadero sistema federal de rendición de cuentas.

Las alarmas se encendieron hace tiempo, pero pocos las quisieron ver, o fueron omisos. Ahora estamos pagando las consecuencias. 

En los últimos años, varios gobernadores endeudaron a sus estados hasta el tope, sin registrar crecimiento alguno, solo mayor pobreza, acompañados de inseguridad y desigualdad.

Viven como reyes, en auténticos palacios, crecen sus fortunas de manera inexplicable y también la de sus familiares, amigos y prestanombres.

Los 12 gobernadores que terminaron este año su mandato (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Zacatecas, Tlaxcala, Veracruz, Sinaloa, Tamaulipas, Puebla y Quintana Roo) dejaron sus entidades con una deuda de casi 180 mil millones de pesos, 160 por ciento más desde que iniciaron su administración. 

Solo Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua suman el 60 por ciento de la deuda de estas 12 entidades.

En Veracruz, el gobernador aún con licencia, Javier Duarte, sigue prófugo de la justicia. Robó de manera grotesca y descarada. Dejó un estado dolido y ensangrentado. Pero nadie quiso escuchar las acusaciones en su contra y lo dejaron ir, ahora la PGR ofrece 15 millones de pesos a quien ofrezca información que lleve a su captura.

En Chihuahua, hay denuncias en contra del exgobernador, Cesar Duarte, por peculado, enriquecimiento ilícito y ejercicio abusivo de sus funciones, entre otros señalamientos. Nadie, sobre todo las instituciones responsables, han hecho nada para llamarlo a cuentas y evitar su huida. Porque seguramente ya no está en el país, o está escondido.

En Quintana Roo, el exgobernador Roberto Borge, también está acusado ante la PGR. Los señalamientos de saqueo del estado, han sido diversos. Pero las autoridades aún no actúan. Ojalá que cuando lo hagan, si es que lo hacen, no sea tarde.

Porque entonces la tendencia de las recompensas se incrementará y de millones en millones para atrapar gobernadores corruptos, se seguirá saqueando el erario. Además, la lista no es corta, las acusaciones son muchas y la justicia anda acéfala.

Con Guillermo Padrés, exgobernador de Sonora, acusado de fraude fiscal, lavado de dinero y delincuencia organizada, se ahorraron la recompensa. Él se entregó y también encarcelaron a su hijo.

Rodrigo Medina, ex gobernador de Nuevo León, también acusado de corrupción y del desvío de más de 3 mil millones de pesos. Todavía no es prófugo.

En Coahuila la deuda pública en la gestión de Humberto Moreira paso de mil a 35 mil millones de pesos. No ha sido juzgado en México. Y no solo eso, ya dio señales que estará de vuelta en la política.

Hace unos días su hijo, Rubén Moreira Guerrero, escribió en redes sociales la intención de su familia por contender en las elecciones del próximo año en Coahuila:

“Esperemos el partido ponga reglas justas y abra la elección interna a la ciudadanía para participar. Ya nos juzgó México, España y Estados Unidos no hizo acusación. No hay que dejar engañarse por las notas deformes de los periódicos. Vamos a participar porque queremos que nos juzgue quien más nos interesa: la gente ¡vamos con todo! y con su apoyo haremos historia”. Usted juzgue. 

Esos son solo algunos casos, no hay que perder de vista, a los exgobernadores de Durango, Jorge Herrera Caldera y de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, que también son señalados por un descomunal incremento en la deuda, que muchos ya señalan, como parte de la corrupción.

Por lo pronto, el Congreso ya aprobó la Ley de Disciplina Financiera en las Entidades Federativas y los Municipios. Pero ¿será suficiente para frenar tanta corrupción en los estados y obligar a los gobernadores a rendir cuentas? ¿O se trata de una promesa más? Al tiempo.

Por Marissa Rivera.  /  COLUMNASCON LA MIRADA DE.  / elarsenal.net

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