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Opinión

El video de “Los Porkys” y la jauría mediática

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Me apena mucho que, como país, no pocas veces los medios sirvan más como hogueras mediáticas que como instrumentos para la formación del buen juicio ciudadano. Entiendo, es México, en donde sigue privando el tercermundismo mental.

El Caso de “Los Porkys” nos viene a demostrar lo fácil que es azuzar a la jauría mediática apelando a los prejuicios y a la ignorancia de la gente. Hay que ser hábil (y soez) para combinar las cosas, eso es todo.

En el Caso de “Los Porkys” muchos medios, periodistas y miembros de las redes sociales combinaron los siguientes ingredientes: a) el malestar masivo frente al mediocre gobierno del priista Javier Duarte; b) el sistemático odio de las clases bajas hacia las clases altas; c) el encono que generan, dentro de las filas del “proletariado” siempre resentido ante la riqueza ajena, esos personajes funestos conocidos como los “hijos de papi”, los “juniors”, los “come-papas”, los “fresas” o como quieran llamarles; d) un video “de petición de disculpas” que no tiene ninguna relevancia en materia de justicia penal; ye) una sospechosa estrategia de defensa por parte del padre de la supuesta víctima de violación, una joven de nombre Daphne.

Todo lo anterior a la licuadora y listo: ya está preparada la hoguera popular para un linchamiento al más puro estilo de la Fuenteovejuna de Lope de Vega.

El pasado 26 de marzo escribí, aquí mismo en El Arsenal, un artículo intitulado Los “Porkys de Costa de Oro” y la justicia penal, en donde trato de poner sobre aviso a los lectores acerca de los puntos que deben ser considerados como importantes con respecto a dicho caso. Aquí la liga:

http://www.elarsenal.net/2016/03/26/los-porkys-costa-oro-la-justicia-penal/

Para el Tribunal del Pueblo Ciego e Iracundo, el punto medular del Caso de “Los Porkys” radica en el video a través del cual le piden disculpas a Daphne los cuatro chamacos ya juzgados, por las masas acríticas, como “culpables” de violación tumultuaria. Aquí el video, de nueva cuenta:

https://www.youtube.com/watch?v=ngoONbJlJ5s

Pero mejor dejemos a un lado la jauría mediática (que mañana puede condenar a quien sea por lo que sea) y, ante todo, defendamos los PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES y las bases jurídicas en materia de Derecho Penal, e insistamos en que este video NO tiene ningún valor probatorio dentro de un juicio penal. ¿Por qué?

Bueno, porque las “declaraciones” o “confesiones”, para tener valor probatorio dentro de un juicio de orden penal, deben cumplir con ciertas exigencias mínimas, de entre las cuales destacan tres:

Primera. La persona que sea señalada como probable responsable de un delito (indiciada), o que sea considerada por el Ministerio Público u Órgano Acusador como posible autor o partícipe de un delito (imputada), tiene el derecho procesal de no hacer declaración alguna en su contra. Puede guardar silencio, inclusive, porque finalmente ella no es quien debe demostrar su inocencia. Son las autoridades de procuración y de administración de justicia quienes deben determinar si son o no son penalmente responsables, y deben hacerlo a través de pruebas fehacientes rendidas en audiencia generalmente pública.

Segunda. Desde la integración de la carpeta de investigación, antes averiguación previa, toda persona tiene derecho a ser asistida jurídicamente por un defensor, el cual debe estar presente en todas las etapas del proceso con la finalidad de hacer valer, a toda hora y en todo momento, los derechos fundamentales del imputado.

Tercera. Ninguna declaración o confesión del imputado tiene validez dentro del juicio, si fue obtenida mediante la tortura, la amenaza o la incomunicación. Las declaraciones deben ser realizadas sin presión y con imparcialidad ante la autoridad pública competente.

Así, pues, si analizamos detenidamente el video de “Los Porkys”, entre otras cosas notaremos que: a) sus palabras nunca fueron rendidas ante una autoridad competente de carácter penal; b) nunca se sabe exactamente de qué piden disculpas (jamás, siquiera, se pronuncia la palabra “violación”); y c) son coaccionados a declarar en un ambiente agresivo en su contra por parte del padre de la supuesta víctima.

Estoy convencido de que son mejores los medios, y los periodistas, que les dan a sus lectores elementos de juicio para bien entender los acontecimientos del día a día, sobre todo si éstos están revestidos de polémica.

Y que quede claro: no se trata de defender a esta o aquella persona, en lo particular. Se trata de defender, simple y llanamente, eso que se llama Estado de Derecho. No podemos permitir que a la gente, por muy mal que nos caiga, se le juzgue con base en prejuicios, creencias o frustraciones colectivas, porque esto sería el caos total.

Carlos Arturo Baños Lemoine / CIUDADANO CERO / elarsenal.net

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