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Opinión

La crisis ambiental y el silencio culpable de AMLO

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Por supuesto que no es de Miguel Ángel Mancera toda la culpa de lo que actualmente está sucediendo en la Ciudad de México. Mancera tiene su parte de responsabilidad, que es grave y muy pesada, pero debemos decir que la contaminación ambiental y el congestionamiento vehicular, que en estos días mantienen en jaque a nuestra ciudad, tienen múltiples responsables.

Uno de los principales es, sin duda alguna, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), actual líder nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y seguro candidato por parte de este partido-secta a la Presidencia de la República, en el 2018.

Cuando fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal (2000-2005), AMLO incurrió en diversos y trascendentales errores para la sustentabilidad ambiental de la capital del país. Los principales fueron los siguientes:

Segundo Piso del Periférico.

Fue construido entre 2002 y 2005, dizque para mejorar la vialidad del tramo sur del Anillo Periférico (del Eje 5 Sur a San Jerónimo). El tamaño de esta obra se ajustó a la megalomanía del entonces Jefe de Gobierno. Más allá de la opacidad que acompañó su construcción, el Segundo Piso del Periférico ha sido un monumento a la contaminación, y un mecanismo de postergación de más y más congestionamientos viales.

El gran error: esta obra, que sólo a ratos agiliza el tránsito (y cada vez menos), ha logrado aumentar las emisiones contaminantes por parte de los vehículos particulares de combustión interna que en ella transitan. El Peje quería exhibir obras públicas del tamaño de su ego; obras que, además, le sirvieran para presumir la “creación de empleos” (aunque sólo fueran temporales) y la “creación de infraestructura urbana”.

Su monstruo de concreto únicamente generó más espacio para el tránsito vehicular contaminante; espacio que ya está siendo rebasado. Por cierto, la responsable directa de este despropósito fue Claudia Sheinbaum, la entonces Secretaría del Medio Ambiente de AMLO y hoy Jefa Delegacional en Tlalpan.

Metrobús

Otro gran error fue el Metrobús, que, como se sabe, es un sistema de autobuses articulados (tipo gusano) de tránsito rápido, inspirado en sistemas similares que ya operan en Bogotá, Colombia, y enCuritiba, Brasil. La primera línea fue construida a finales del gobierno de AMLO sobre la Av. de los Insurgentes, entre la Estación Indios Verdes del Metro y el Eje 10 Sur (Av. Copilco). Fue inaugurada por el propio AMLO en junio de 2005. A la fecha, este sistema de transporte cuenta con seis líneas en funcionamiento y una en construcción.

Gran error éste, el del Metrobús, porque volvió a apostar a favor de los camiones con motores de combustión interna, mismos que ya han dado muestra fehaciente de su gran capacidad de contaminación.

Además, a estas alturas de su desarrollo, el Metrobús ha demostrado que resulta insuficiente para el número de usuarios.

¿La intención del Metrobús fue “hacer negocios de altura” con base en modelos de camiones contaminantes de las empresas suecas Scania y Volvo, y de la alemana Mercedes-Benz, sin una visión de sustentabilidad a largo plazo? ¿Los “microbuses o peseros” no se ajustaron a la nueva configuración del poder económico de la capital?

Como haya sido, el Metrobús ya demostró que es capaz de contribuir a los altos índices de contaminación de la ciudad, sin resolver, además, los problemas de congestionamiento.

Abandono del STC-Metro y del Trolebús

En el colmo de su mediocre gestión ambiental y vehicular, AMLO no fortaleció los dos grandes sistemas de transporte público de energía eléctrica: el Metro y el Trolebús.

Y no sólo no amplió el Metro de la ciudad, sino que éste se deterioró visiblemente durante su gestión. El deterioró se agudizó debido al conflicto permanente que AMLO sostuvo con el líder del sindicato del Metro, Fernando Espino Arévalo, y a su obstinado populismo tarifario: con AMLO el costo del boleto apenas pasó de 1.50 a 2 pesos (esto en enero de 2002), cantidad del todo insuficiente para el nivel de inversión y de gasto que, de forma constante, requería el Metro. El “transporte popular”, está demostrado en todas partes del mundo, termina siendo un transporte malo que, a la larga, sale más caro, por los llamados “costos indirectos”.

Parecido sucedió con la Red de Trolebuses de la Ciudad de México, que nació a mediados del siglo pasado. Con 8 líneas, el Trolebús representa una excelente opción para el transporte público de pasajeros no contaminante. Y puede dar más. No sólo es eléctrico, sino que sus vehículos suelen ser de las marcas japonesas Toshiba y Mitsubishi.

AMLO prácticamente no amplió ni fortaleció las rutas del Trolebús, y sus “tarifas populares” también contribuyeron a su deterioro. Otro gran error del tabasqueño.

Y a todo lo anterior debemos sumarle los programas populistas que consienten la reproducción irresponsable de seres humanos, sobre todo entre los sectores más pobres de la población, especialmente entre las adolescentes.

Cierto, Mancera no tiene toda la responsabilidad, aunque tiene mucha. Uno de los grandes responsables de la actual crisis ambiental y vehicular de la Ciudad de México se llama Andrés Manuel López Obrador, ese político populista e irresponsable que dejó de ser “El Rayito de Esperanza” para transformarse en “La Esperanza de México”.

Zozobra nos debe causar pensarlo en la Presidencia de la República. Si eso hizo le hizo a la Ciudad de México, ¿qué no podrá hacerle al país?

elarsenal.net

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