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Opinión

Matrimonio igualitario: respaldo total al Presidente de la República

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Era de esperarse la reacción de las iglesias cristianas ante la iniciativa del Presidente Enrique Peña Nietocon respecto al matrimonio igualitario. Es la reacción típica de organizaciones dogmáticas, sin sentido de la tolerancia ni idea alguna de la democracia. Obviamente, la cabeza de la reacción conservadora ha sido laIglesia Católicaque detenta la hegemonía religiosa en México gracias al sistemático ejercicio de la violencia física y psicológica, durante siglos, a partir de la Conquista (s. XVI d.C.).

La iniciativa del Presidente de la República debe ser considerada trascendental, porque coloca a México a la vanguardia en materia de derechos humanos con respecto a las personas LGBTTTI, que en su calidad de gobernados deben ser tratados como iguales a cualquier otra persona, porque así lo establece la mismísima Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que es la regla máxima que debe imperar en nuestro país.

Y doble mérito tiene la mencionada iniciativa, porque Enrique Peña Nieto, como político, nunca se había destacado por impulsar puntos de avanzada, propios de una agenda liberal y progresista. Le pese a quien le pese, con respecto al tema del matrimonio igualitario, Enrique Peña Nieto se ha comportado como estadista, superando por mucho las expectativas que generó al inicio de su mandato.

Con la iniciativa presidencial para elevar a rango constitucional el matrimonio entre personas del mismo sexo, mediante modificación del artículo 4º de la Constitución, el Presidente Enrique Peña Nieto está asumiendo a cabalidad lo que dispone el artículo 1º, párrafo quinto, de nuestra máxima norma:

Artículo 1o. (…)

Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

Y, asimismo, con su iniciativa el Presidente de la República está asumiendo a plenitud los criterios que ha fijado la Suprema Corte de Justicia de la Nación con respecto a los matrimonios entre personas del mismo sexo. Tras los muchos amparos concedidos contra diversos códigos civiles estatales, nuestro tribunal supremo ha dejado en claro que resulta violatoria de los derechos fundamentales toda ley estatal que les prohíba contraer matrimonio a las parejas del mismo sexo.

Y lo mismo debe decirse con respecto a la adopción: nada justifica la idea de que un menor no pueda sereducado, cuidado y protegido por personas homosexuales.

¿Esto significa que el Presidente Enrique Peña Nieto está tratando a los homosexuales de forma privilegiada? Por supuesto que no. Sólo significa que el Presidente de la República cayó en la cuenta de que nuestro marco legal sigue tratando de forma desigual a las personas homosexuales, contrariando el texto y el espíritu de nuestra propia Constitución. El Presidente sólo está tratando de enmendar la plana.

Y tampoco somos idiotas ni ingenuos como para “idealizar” esta o aquella preferencia: seguramente, en la realidad, podremos encontrar madres y padres irresponsables lo mismo heterosexuales que homosexuales, y, de igual manera, podremos encontrar excelentes madres y padres de una u otra orientación. Pero ése es otro asunto.

Quienes apoyamos la iniciativa presidencial en materia de matrimonio igualitario, no creemos que los homosexuales sean mejores que los heterosexuales: simplemente creemos que deben ser tratados de la misma forma en la que son tratados lo heterosexuales, ni más ni menos. Debemos entender que vivir en un Estado de Derecho significa, ante todo, vivir en un Estado en donde la ley nos trate a todos del mismo modo. Mismos derechos para todas las personas. No hacerlo así equivale a discriminar.

Contra la iniciativa del Presidente Enrique Peña Nieto ya se pronunció la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en pleno, así como muchos de sus obispos en lo individual.

Además, ya se ha integrado un bloque opositor conformado por ocho iglesias, de entre las que destaca laIglesia Católica. En este sentido, el Consejo Ecuménico de México, integrado por la Arquidiócesis Primada de México, la Iglesia Ortodoxa Griega y la Iglesia Evangélica Misionera del Pacto Misión DF, entre otras, se ha pronunciado en contra de la propuesta presidencial, afirmando que las uniones gay no pueden denominarse “matrimonio”.

Obviamente, las iglesias cristianas han sido respaldadas y apoyadas por múltiples asociaciones civiles de carácter confesional, las cuales se han agrupado en el Frente Nacional por la Familia (FNF), con la idea de impedir la concreción de la reforma legal propuesta por el Presidente Peña Nieto el pasado 17 de mayo, en el marco del Día Internacional contra la Homofobia.

Queda claro que estos grupos fanáticos e intolerantes de inspiración religiosa, específicamente cristiana, siguen sin entender qué alcances conceptuales y operativos tiene la definición de nuestro país como unaRepública Laica (artículo 40 constitucional): hay que decirles, pues, que la laicidad significa que nuestro país reconoce el derecho de las personas a creer en las mitologías de su preferencia, al tiempo que no debe permitir que sean esas mismas mitologías las que definan el contenido y el sentido de las normas públicas.

Las normas públicas deben definirse con base en la racionalidad mundana, no en los mandatos de fantasmas ultraterrenos.

En nuestra República Laica podemos soportar a los cristianos, no obstante sus creencias absurdas y sus prácticas aberrantes. Lo que no podemos tolerar es que, con base en sus risibles fantasmagorías y paranoias colectivas, los cristianos pretendan restringir los derechos de las personas que no se ajustan a sus criterios morales de índole particular.

Por ello, la gente bien pensante y moderna debe seguir apoyando, de modo abierto y decidido, la propuesta de reforma en materia de matrimonio igualitario del Presidente de la República.

POR   /  CIUDADANO CEROCOLUMNAS / elarsenal.net

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