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Opinión

Mensaje presidencial desapercibido

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Decíamos en alguna entrega pasada que el Presidente Enrique Peña Nieto tendría que ser muy cuidadoso con lo que dijera, porque como nunca cualquier cosa podría ser usada en su contra y bloquear así los mensajes verdaderamente importantes que quisiera transmitir.

No pasó mucho tiempo para que eso sucediera, lamentablemente.

Porque a muchos les dará gusto que el Primer Mandatario tropiece, pero a mí me parece perverso que –independientemente de nuestras convicciones político ideológicas- nos alegremos de desgracias públicas que finalmente tienen que ver con la marcha del país y, por lo tanto, con todos los mexicanos.

Fue en el foro “Impulsando a México”, organizado por El Financiero Bloomberg y el Grupo Financiero Interacciones, donde el presidente sostuvo un diálogo abierto con un público educado y respetuoso que lo cuestionó sobre diversos temas.

Y cuando los cuestionamientos versaban sobre la mala imagen del Presidente y las consecuencias de sus decisiones –visita de Trump incluida- Peña lanzó una frase, llena de razón pero desafortunada en el entorno mexicano actual: “un presidente no se levanta en las mañanas pensando cómo joder a México”.

El escándalo.

Por supuesto que el Presidente tiene razón en rechazar que si toma una mala decisión, lo haga con la consigna de perjudicar su propia gestión.  Nada más absurdo y carente de sentido común.

Pero el uso del verbo “joder” y la coincidencia (casi rima) con su slogan de gobierno “Mover a México”, desató todos los demonios posibles.

Y en el desahogo de críticas, burlas, memes del “Joder a México”, quedó en segundo plano lo que, a mi juicio, fue el principal mensaje de Peña Nieto en ese aquelarre: el que tiene que ver con la segunda vuelta electoral.

Porque la verdadera noticia relevante, antes del referido foro, era que el Mandatario rechazó la opción de una segunda vuelta electoral para logar una mejor gobernabilidad en México, en donde desde hace ya varios años se llega al poder con mucho menos del 50 por ciento de la votación, además de tener que negociar con un Congreso dividido en 3, por lo menos, y por tanto sin una mayoría clara del partido en el gobierno.

Peña abordó el tema con un claro mensaje de que no impulsará una reforma política que contemple la segunda vuelta electoral por la Presidencia de la República.  Y dio dos razones: una política, argumentando la construcción de “falsas mayorías” y otra pragmática, aduciendo el poco tiempo que falta para el 2018 como para emprender semejante reforma.

Total, que “se jodió” el mensaje, que tendrá que retomarse con fuerza porque en la carrera presidencial ya se están definiendo precandidatos y alianzas, y porque también un actor relevante como Manlio Fabio Beltrones ha planteado la alternativa que parece ser la que cuenta con el apoyo presidencial: crear condiciones para la construcción de un gobierno de coalición si el ganador no logra más del 42 por ciento de los votos.

Un día antes del desliz presidencial Beltrones le dijo a La Jornada que la segunda vuelta electoral era “una puerta falsa”. Y en medio de muchas versiones de reuniones del exlíder priísta con el Presidente Peña, vino la anecdótica reunión convocada por El Financiero.

El experimentado y colmilludo político sonorense había medido cuidadosamente cada palabra para explicar su propuesta de que el ganador de la elección del 2018 –que seguramente tendrá mucho menos de ese 42 por ciento- tendría que registrar ante el Congreso un programa común de gobierno y una agenda legislativa, además de que el gabinete tendría que ser aprobado por el Congreso con las únicas excepciones de Defensa Nacional, Marina y Seguridad Pública.

Pero Presidente tropezó y el resto de la semana la discusión pública se centró  casi solamente en la epistemología del verbo “joder”.

Ni hablar.  Se confirma el mal ambiente en torno al gobierno peñista y el uso de cualquier cosa que pueda golpearlo, con razón o sin ella.

  / COLUMNASCÓNCLAVE  /  elarsenal.net

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