Connect with us

Opinión

“Narco: el laboratorio de Michoacán”

Published

on

La captura de La Tuta trazó la única estrategia efectiva de las empleadas hasta ahora por el Estado mexicano para desmantelar una organización criminal de manera que no reaparezca con el tiempo, al estilo del “Cártel tal Nueva Generación”.

Implementada contra Los Caballeros Templarios por Miguel Osorio desde la Secretaría de Gobernación, y ejecutada en un buen tramo por Alfredo Castillo, como Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo, la fórmula se basó en dos carriles:

1.- Desarticular la estructura financiera y operativa.

2.- Neutralizar a los operadores en terreno.

Transitados ambos con éxito, el resultado es que:

1.- Es casi imposible reorganizar el cártel porque carece de recursos financieros y protección de las policías.

2.- Es casi imposible reorganizar el cártel porque, abatidos o capturados sus líderes, los integrantes que quedan libres tiene poco qué disputar y carecen de estructura.

Osorio creó también una narrativa creíble, tanto de la detención de La Tuta como último capo que quedaba libre, sin balazos; como de la miseria del personaje, sin glorificarlo: seguramente con dinero a montones guardado en cuevas, pero durmiendo en chozas y a salto de mata.

Presentarlo como un fracasado es algo a destacar, pues en el pasado sexenio los criminales llegaron a ser mostrados en road shows de TV cual estrellas de rock, como La Barbie riendo ante las cámaras y con seguidores en Internet interesados en comprar su playera Ralph Lauren de mil 625 pesos.

En cambio, de La Tuta fue difundido por TV un fragmento aceptando que dirigía “una banda de pendejos” y que “ya sabía que los que me iban a capturar eran los de la ‘pefe’, pero no sabía cuándo. La neta se vieron bien vergas”.

La fórmula exitosa para desarbolar a Los Caballeros Templarios incluyó también el encarcelamiento de mil 500 presuntos delincuentes, entre ellos no sólo los sicarios más peligrosos y capos más importantes, sino también informantes y simples colaboradores.

En raras ocasiones se produjeron anuncios a destajo de detenciones de “operadores”, “lugartenientes” y “cerebros financieros”, además de que casi siempre fueron difundidas fotos en lugar de imágenes: nada de shows ni bravatas.

Imposible olvidar que en el sexenio pasado fueron divulgadas fotos del cadáver vejado de Beltrán Leyva, entendidas por los suyos como reto y burla, lo cual provocó el asesinato de la madre, dos hermanos y una tía del marino Melquisedet Angulo, caído durante la acción militar.

Por ello, la fórmula anti crimen en Michoacán debe ser tomada como laboratorio para otros estados: movilización social contra la delincuencia, ataque a la estructura, eliminación de fuentes de poder financiero y político y destrucción del cártel de abajo hacia arriba.

Así que Osorio ha marcado el camino con su estrategia en Michoacán.

Por: POR  /   / elarsenal.net

Continue Reading

Más leídas