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Opinión

“Nuño y los heraldos del terror”

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Los comisarios de la CNTE son modernos heraldos: cosas que anuncian la llegada de otras cosas, en este caso cada cual más despreciable: quitar aprendizaje a 4.5 millones de niños en cuatro estados, destrozar los centros de Oaxaca y el DF, rapar en público a quienes no siguen sus órdenes…

Y ahora, a través de Facebook y WhatsApp, fotografían a maestros que acuden a las pruebas de evaluación. “Sólo iremos a identificar a las y los que van a la horca”, advierten a los miembros que se prestan a la tarea de “fichar” a sus compañeros.

“Lleva tu celular listo para grabar o tomar fotos de quienes van a ir a entregar sus plazas y después pretenderán regresar a nuestras filas”, exigen a sus seguidores en mensaje que se puede leer también como “no se te ocurra desobedecernos, porque te la cortamos: mira el hacha”.

En este contexto de terror y miedo contra quienes siguen reglas claras y precisas para ingresar, permanecer y ascender como maestro, director o supervisor, no deja de ser una suerte para el Estado mexicano que el secretario de Educación Pública sea Aurelio Nuño.

Porque Nuño es consciente de que “hay que saber ejercer el poder, no hay que tenerle miedo”. Ayer mismo dejó claro que usará la fuerza pública contra la dirigencia de la Sección 22 de la CNTE si continúa su campaña de terror para violentar el derecho de los maestros a la evaluación.

Sin embargo, para qué jugar con las palabras: la verdad es que hasta ahora una minoría sin ley ha impuesto su capricho en contra de la educación de 4.5 millones de niños en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán y puesto en ridículo al Estado mexicano.

Igual destruye un jarrón de bronce histórico que data del siglo XIX en Paseo de la Reforma, que desbarata una puerta de la SEP que data de 1731, o sólo en el Zócalo de Oaxaca provoca pérdidas por mil 500 millones de pesos y que tres mil 500 personas pierdan su empleo.

En el Zócalo del DF y en el Monumento a la Revolución dejaron afectaciones por dos mil millones de pesos y cuatro de sus miembros están presos secuestrar a dos niños y tenerlos cuatro meses en una cisterna, debajo del nivel del piso, a una temperatura de 30 grados y amarrados de los pies.

Es de aplaudir, entonces, la advertencia de Nuño de lanzar la fuerza pública contra “cualquier maestro o grupo de cualquier tipo o clase que quiera violentar el derecho de los maestros a la evaluación, que quiera seguir protegiendo a los líderes que no quieren perder sus privilegios”.

Y eso sí tiene bueno Nuño:

No pide permiso para trabajar.

 POR  / MESA REVUELTA / elarsenal.net

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