Connect with us

Opinión

Puto, a fin de cuentas

Published

on

La polémica registrada en el Mundial por la palabra “puto” (luego de que la gritaran 40 mil mexicanos en el estadio de Natal, durante el partido que México ganó a Camerún 1-0, el 13 de junio) ha servido para:

–Que ya exista licencia para escribir “puto” en los periódicos. Antes de esto… ni pensarlo.

–Que la FIFA no tome sus anunciadas “medidas disciplinarias” contra la Federación Mexicana por el grito que muchos consideran denigrante hacia los gays.

–Que los aficionados de todas las selecciones participantes en el Mundial adoptaran el rugido y ahora croatas, brasileños, portugueses, españoles, franceses, alemanes griten “ehhhhhhhhh, puuuuuto”, cuando el portero rival despeja.

–Que los que antes ni sabían que se grita “puto” en los estadios, ahora lo voceen en sus casas, centros de trabajo, bares.

–Que lo que resultaba una costumbre puramente de fanáticos de estadio, ahora sea esnobismo, gracejada, oportunidad para gritar “puto”. A fin de cuentas ya hay licencia: han escrito esa palabra, en sus artículos, varias de las firmas relevantes del periodismo nacional.

–Que aquí no ha pasado nada, señores, porque gritar “ehhhhh, puto” en un partido “no es considerado un insulto en este contexto específico”, según decidió ayer la FIFA, que era la que había dado vuelo a la polémica.

–Que Milenio TV informara, ayer, que la palabra “puto” se escuchó 28 veces durante el partido que México le ganó 3-1 a Croacia.

–Ah, y que los excesos de corrección política terminan siendo, casi siempre, simple hipocresía.

Corrección política como la de la Federación Mexicana, que comunicó que después del Mundial se reunirá con la liga para “encontrar una manera de detener el grito de ‘Eh, puto’ en los estadios”. ¡Por favor! Es incapaz de controlar a las porras y piensa dominar las voces.

Pero ya que está interesada en el grito de “puto” en los estadios, la Federación Mexicana debería protestar contra la decisión de la FIFA de haber otorgado la sede del próximo Mundial a Rusia, país autoritario que prohíbe por ley las “relaciones sexuales no tradicionales”.

En Rusia no se trata de un grito, eh: la Ley Contra la Propaganda Homosexual, promulgada por el presidente Vladímir Putin en junio de 2013, castiga “la idea tergiversada de que las orientaciones sexuales tradicionales y las no tradicionales tienen igual valor social”.

Con idéntico empeño que para prohibir que en los estadios los aficionados mexicanos griten “puto”, la Federación Mexicana tendría que luchar contra la FIFA para que el próximo Mundial no se juegue en un país homofóbico por ley.

Esa sí sería una excelente campaña ¿verdad? Luchar para que en Rusia no se juegue el Mundial de 2018.

Y políticamente correctita

 Por  / Columna / elarsenal.net

Continue Reading

Más leídas