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Opinión

Sí ¿pero quién los mandó a Iguala?

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La CIDH concluyó que los 43 normalistas no fueron cremados en el basurero municipal de Cocula. Epifanio, uno de los padres, preguntó: “Si nuestros hijos no fueron quemados ¿A dónde chingados están?”

Al igual que la de Epifanio, las 500 páginas de esta pesquisa independiente mantuvieron sin respuestas otras tres preguntas esenciales:

–¿Por qué motivo los normalistas fueron llevados a Iguala el 26 de septiembre de 2014?

–¿Quién los llevó?

–¿Por qué precisamente a los alumnos de primer grado?

La CIDH no las responderá, porque en seis meses ha cobrado al gobierno mexicano más de un millón de dólares para concluir, en fin de cuentas, que “fue el Estado”, y no policías corruptos de un gobierno municipal de izquierda coludido con el cártel Guerreros Unidos.

Pero el gobierno mexicano sí tendría que tener estas respuestas, pues capturó a 110 de los 131 autores intelectuales y materiales, incluidos el entonces alcalde José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda, jefa de Guerreros Unidos.

Y también el narcotraficante El Cepillo, quien confesó que los normalistas iban para Chilpancingo la noche en que desaparecieron, pero el director de la Normal, José Luis Hernández los desvió a Iguala, para sabotear el acto en el que la esposa del alcalde anunciaría su candidatura a sucederlo.

Iguala dista 125 kilómetros de la Normal, pero los alumnos de ésta tenían a ese municipio como centro de operaciones. Un año antes, habían quemado y tomado el Palacio Municipal durante el funeral del luchador social Arturo Hernández Carmona, cuyo asesinato achacaban a José Luis Abarca.

En el basurero de Cocula “no hay ninguna evidencia que indique la presencia de un fuego de la magnitud de una pira para la cremación de inclusive un solo cuerpo”, concluyó José Torero, un reconocido perito peruano que participó de la investigación independiente.

Vamos, en seis meses la CIHD determinó que para incinerar un solo cuerpo en el basurero de Cocula se necesitan 700 kilos de madera, 310 kilos de neumáticos y 12 horas, por lo que para 43 serían 30 mil 100 kilos de madera, 13 mil de neumáticos, 60 horas y una columna de humo de 280 metros.

Entonces, por qué en un año ha sido imposible saber ¿quién ordenó a los estudiantes viajar en camiones a otro municipio? La CIDH es la que más cerca está de las respuestas: ayer informó “que el ataque sería porque los jóvenes interfirieron, sin saberlo, con el traslado de una carga de drogas”.

Si concluyó que tantos kilos de madera y de llantas y todo eso, que es tan difícil… ¿por qué no sabe quien mandó a los normalistas a Iguala?

Fácil:

Porque eso no le interesa.

POR  / COLUMNAMESA REVUELTA / elarsenal.net

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