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México

“Desigualdad en una América Latina con menor crecimiento”: Banco de México

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El Banco Mundial publicó hoy un informe titulado “Desigualdad en una América Latina con menor crecimiento”, en el que pronostica que América Latina y el Caribe tendrán este año una tasa promedio de crecimiento del 1,2 por ciento con un repunte del 2,2 por ciento en 2015, lejos de “los años dorados” previos a la crisis mundial en que tenía un crecimiento de entre el 4 y el 5 por ciento.

“Por primera vez en la historia reciente, la región ya no está siguiendo un ciclo de bonanzas y crisis del tipo que acostumbraba a generar un retroceso económico de muchos años, perjudicando especialmente a los pobres”, manifestó Augusto de la Torre, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

El informe, publicado antes de las reuniones anuales del Grupo del Banco Mundial y el FMI, descubre una gran heterogeneidad dentro de la región. Panamá es líder con un impresionante crecimiento de 6,6 por ciento para este año y se espera que Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana y Surinam crezcan más de un 4 por ciento, muy por encima del promedio regional.

Mientras tanto las grandes economías como Venezuela y Argentina van a terreno negativo, con -2,9 y -1,5 por ciento, respectivamente, y el gigante regional, Brasil, se espera crezca sólo un 0,5 por ciento.

Con este nivel de crecimiento, los países podrían tener dificultades para mantener las conquistas sociales de la última década.

Durante esos años de oro, la región logró reducir la pobreza extrema a la mitad a el 12 por ciento en 2012, y duplicar las filas de la clase media a un 34 por ciento de la población en 2012. Ese año, el índice de Gini de desigualdad de los ingresos fue siete puntos más bajo que en 2003, debido en gran parte a una reducción de la brecha salarial en la región.

Ahora en un entorno de crecimiento más estable, si bien más lento, es comprensible que los gobiernos de la región quieran concentrarse en mantener los niveles de empleo que contribuyeron a esas ganancias y así satisfacer con las expectativas elevadas durante la bonanza. 

Algunos países de la región tendrán a su disposición el tipo de herramientas – como la política monetaria contra cíclica con tipos de cambio flexibles, así como un amplio espacio para endeudarse – que le ayudarán a mantener puestos de trabajo sin comprometer la prioridad a largo plazo de aumentar la productividad necesaria para crecer más.

“Otros países, sin embargo, con altos niveles de endeudamiento o con presiones inflacionarias a pesar de la desaceleración, pueden tener más dificultades para responder”, dijo de la Torre. “La tentación para estos países será tomar el camino de menor resistencia, manteniendo el consumo agregado y el gasto público alto y endeudarse para financiar los déficit fiscales y externos generados.

Este camino podría ser alentado por los mercados internacionales de alta liquidez que buscan mayores rendimientos. Las ganancias a corto plazo, sin embargo, podrían llevar a un alto costo: un crecimiento a largo plazo más bajo debido a un balanza de pagos más vulnerable o un tipo de cambio real no competitivo”.

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