México
En México se acelera extinción de periódicos
El papel, como portador de noticias e información, está pasando a la historia.
Todas las tendencias señalan que la venerable industria de imprimir noticias en papel que, esencialmente ha estado presente en la vida del planeta desde el siglo XV, está viviendo sus últimos suspiros. Y junto con ellos, el retiro de esta actividad de añejas familias, como los Graham, que mantienen una parte sustancial de The Washington Post Company.
En la edición del 6 de agosto de 24 Horas, se publica una infografía en la que se prevé que los periódicos impresos desaparecerán de Estados Unidos en 2017 y en 2033 de México. La pregunta obligada, al menos para el caso mexicano es: ¿por qué tanto tiempo?
Según la consultora IDC se vendieron en México 1.6 millones de tabletas en 2012 y durante el primer trimestre de 2013 se comercializaron 4.4 millones de teléfonos inteligentes. El papel, como portador de noticias e información, está pasando a la historia.
Las añejas casas editoras como la del Washington Post sucumben cada día frente a este cambio en la forma de leer las noticias. No podía ser de otra forma, no es la única rama de la actividad económica que –a lo largo de la historia— haya sufrido alguna modificación radical en su funcionamiento.
A juzgar por el número de notas que se han publicado, la venta del diario The Washington Post ha cimbrado a la industria de las noticias impresas, al menos, en el lado occidental del planeta.
Más allá del volumen de información que se riegue a lo largo de los próximos días, es importante ir comprendiendo las diversas causas que intervinieron para que, uno de los periódicos más significativos de los Estados Unidos y con influencia internacional, cambiara de manos.
Por ejemplo, la empresa The Washington Post Company tenía varios años que había dejado de ser una compañía editora de periódicos, para convertirse en un híbrido que los mismo mantiene operaciones en medios y en el negocio educativo. La transformación empresarial es tan significativa que los ingresos por impresión de periódicos apenas aportaron el 13.4% de los ingresos de la firma durante el primer semestre del año en curso y la gran mayoría se originaron en las operaciones en el ramo de la educación.
Además, nuestra época está marcada por una tendencia a la caída de la rentabilidad de los negocios mediáticos basados en la tecnología analógica. En este contexto, las presiones de los inversionistas, especialmente las grandes administradoras privadas de inversiones, provocan que los más antiguos conglomerados se partan y reorganicen.
Recientemente News Corp., que encabeza el polémico magnate Rupert Murdoch se dividió en dos: de un lado quedaron los negocios de producción de contenido para el mercado audiovisual ( televisión, cine y formatos para otros aditamentos) y la operación de las redes de televisión de paga; de otro lado se organizaron los negocios de la impresión de periódicos y revistas.
Ahora mismo, Time Warner tiene previsto escindir –spinn off, le llaman en inglés— a su división de revistas Time Inc. El consorcio ya había hecho lo propio con la división de AOL y con su división de operación de redes de televisión de cable (Time Warner Cable), que se convirtieron en empresas independientes.
De realizarse la división, la nueva Time Warner (que tal vez sea renombrada como Warner Bros.) sobrevivirá como una empresa especializada en una jugosa parte del negocio mediático: la producción de contenidos para mercados audiovisuales (televisión, cine y otros formatos).
Las presiones para dividir a los grandes negocios incluyen a instituciones tan respetables como la japonesa Sony. Un grupo de inversionistas está presionando para que el negocio de la producción para el entretenimiento se separe de los fierros, es decir de la parte de la compañía que produce aparatos y aditamentos.
Existe un fiebre –vale ese apelativo por el énfasis enfermizo que la caracteriza— por obtener mayores utilidades, a lo que se suma que se ha acelerado la transición de una época a otra en el negocio mediático.
La multiplicación de los aditamentos para tener acceso a la información se está acrecentando al grado que cada día es más sencillo tener acceso a servicios informativos y de entretenimiento a través de aparatos digitales como las tabletas y los teléfonos inteligentes.
Hace años se pensaba que era un disparate pensar en la posibilidad de que los productos de información en papel desaparecieran –especialmente periódicos y revistas—, pero a estas alturas del siglo XXI es cada día más factible.
por elarsenal.net / Economista y periodista económico. Correo: francisco.vidal@ruedadelafortuna.com.mx
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