Opinión
Ejército ¿mexicano o del PRI? I
Matanzas del Ejército “mexicano” contra el pueblo de México, hay varias. La última es el asesinato de 22 personas en Tlatlaya en junio pasado, y hay otras que aquí comentamos. Pero la Masacre Estelar es el crimen serial del 2 de octubre de 1968, del que hay en este escrito nuevas huellas y testimonios.
Hablo del “Ejército del PRI” y no del Ejército Mexicano, como los militares de nuestro país acostumbran decir, pues una curiosidad macabra es que el Ejército “mexicano” mata más mexicanos cuando gobierna el PRI, que cuando no lo hace. Como ocurrió durante los 71 sangrientos años del priato (1929-2000).
De hecho, el Ejército Méxicano ha matado más mexicanos –mientras ha gobernado el PRI- que cualquier ejército extranjero.
¿Está orgulloso el PRI y “su” ejército de sus “logros”? Todo esto deriva de que, al contrario de lo que dice el PRI, su “instituto armado”, tiene armas que sólo utiliza contra la población mexicana, pues es un ejército cuya actividad principal -por la cual debería pasar a la historia como un grupo de lunáticos o traidores- ha sido reprimir y asesinar a su propio pueblo.
Si nos fijamos bien, estos “valientes” del Ejército del PRI, prácticamente nunca les disparan a otros soldados. Se especializan en ametrallar, tirotear o fusilar sólo a los civiles –mexicanos, por supuesto. Y algunos de sus “enemigos” visten faldas y tacones, como se ve más adelante.
Asimismo, son inolvidables entre los crímenes del Ejérito del PRI (el partido tuvo otros nombres, que fue cambiando a conveniencia tres veces), ante todo la Guerra de los Cristeros, guerra del gobierno mexicano contra el campesinado católico de México.
Luego, tuvieron ustedes la gentileza de disparar el 2 de octubre contra un grupo en el que se encontraban tres personas: mi madre, su vecina Socorro Sánchez de Flores y la hija de ésta última, Edna Flores Sánchez, estudiante de la Facultad de Medicina de la UNAM.
La estudiante de medicina Edna Flores, estuvo presente en la Plaza de las Tres Culturas, la tarde sangrienta del 2 de octubre. Ella era una activista del movimiento estudiantil y asistió a lo que inicialmente se pretendía sería una marcha que partiría de la Plaza –y que nunca salió de allí.
Edna Flores era uno de tantos estudiantes que conformaban el movimiento. Es falso que el movimiento estudiantil estuviera en esencia conformado por infiltrados de otros lugares, como quiso hacer creer el gobierno del priísta Gustavo Diaz Ordaz –y últimamente la directora priísta del Instituto Politécnico Nacional, Yoloxóchitl Bustamante.
El gobierno mexicano –y tambien otros gobiernos como el estadounidense-, introducen efectivamente a sus infiltrados, meten “su cuchara” y sus agentes a fisgonear. Sí hay inflitrados, ante todo del gobierno. Pero el grueso del movimiento, eran estudiantes, ciudadanos comunes, como en el actual movimiento estudiantil del IPN. Edna Flores fue una estudiante de Medicina y era una ciudadana común, aunque bastante valiente, como se ve a continuación.
Edna era una joven de la clase media mexicana. Su domicilio, del que partió hacia la Plaza de Tlatelolco unas horas antes de la masacre, estaba ubicado en la calle de Pino número 28, departamento 11, en la colonia Santa María la Ribera de la capital mexicana (hoy calle Dr. Atl).
Su padre era traductor inglés-español (en una época en que muy pocos mexicanos dominaban esa lengua) para diarios mexicanos bilingües. De hecho, muchos años después ese hombre, el señor Sirio Flores, fue mi primer maestro de inglés.
Edna llevaba el 2 de octubre aditamentos poco apropiados para correr en medio de un tiroteo: vestía falda y zapatos de tacones -como las otras mencionadas- y llevaba entre los brazos la propaganda que ella misma repartía por las calles de la ciudad.
Las tres mujeres mencionadas llegaron el 2 de octubre a la Plaza, un poco tarde para los discursos. Aunque no se perdieron la masacre, para su desgracia. Se ubicaron al llegar casi en la penúltima fila, aproximadamente atrás de un asta para banderas de la Plaza.
Foto: Especial
Se llegó a estimar por un agente de la CIA (*) en tres mil personas las que llegaron a la Plaza. Se dispusieron según él a cerca de mil soldados para dar cuenta, entre otros “objetivos militares”, de estudiantes, hombres y mujeres, algunas acompañadas por sus propias madres y otros “enemigos”… O sea, que el ejército del PRI dispuso a un soldado por cada tres civiles.
Desde entonces, los soldados mexicanos son “mis valientes favoritos”. Pero dejemos los análisis para otra ocasión y pasemos directamente a la matanza. El tiroteo inicial no se realizó contra la multitud, o al menos no contra la última fila, pues las tres mujeres que comento no vieron caer a los jóvenes de la fila atrás de ellas. Los vieron correr y salieron detrás de ellos para salvar sus vidas.
Corrieron todos y todas. Edna portaba unos gruesos lentes, que aunque ocultaban su agraciado rostro y sin duda le facilitaron terminar su carrera de médico, no le ayudaron en nada para “su otra carrera”: su carrera por la Plaza de las Tres Culturas, en pleno 2 de octubre…
Llevaba bajo el brazo, como se dijo, propaganda del movimiento estudiantil, fajos de volantes que ella repartía a la población en autobuses, etc. Fajos de papeles con propaganda que, en un acto que hoy me resulta incomprensible, ella decidió conservar en ese momento y correr con ellos por toda la Plaza, mientras la mutitud era tiroteada.
Por instinto de supervivencia, lo más razonable hubiera sido que Edna se deshiciera de inmediato de la propaganda, que claramente la involucraba, en momentos en que ya había comenzado la balacera del ejército contra la población. Pero lo hecho, hecho está y Edna decidió hacer lo que se dijo arriba.
Logró llegar Edna, de modo inesperado, hasta la orilla norte del lugar… solo para comprobar que esa Plaza terminaba como un terraplén o vado que ella –por su falda, sus tacones, sus lentes etc.- tampoco podía saltar. Su madre y la mía la ayudaron a bajar de la Plaza, casi frente al edificio “2 de Abril”, que sigue en pie al día de hoy, excepto por un par de pisos que le “recortaron” a causa de algún terremoto.
Un tío de mi madre, periodista de la Revista “Siempre!”, vivía en ese edificio, razón por la cual las tres mujeres decidieron ir a refugiarse en el pequeño departamento número 1105, propiedad de mi también tío-abuelo, José Natividad Rosales.
Al llegar a los elevadores, se abrió la puerta del lado Oriente y el elevadorista reconoció a mi madre –que frecuentemente visitaba a su tío- y las tres mujeres pasaron al interior. El elevadorista cerraba la puerta. Sin embargo, en ese momento llegaron cerca de quince personas, quienes abrieron manualmente desde afuera la puerta del elevador y se introdujeron al mismo.
No todos cabían, pues el elevador medía cerca de dos por dos metros. Algunos quedaron fuera y siguieron buscando refugio. Dentro quedó Edna, su madre y la mía, “apelotonadas” en un grupo de unas quince personas. Con sobrecarga de peso por los inesperados usuarios, “el ascensor no pudo ascender” y se quedó toda la tarde del 2 de octubre en la planta baja, lleno de gente.
Por lo cual, durante cerca de tres horas, esas quince personas quedaron atrapadas en un elevador inmóvil. Desde el que pudieron escuchar ciertas cosas… que recordaremos a continuación.
Se escucharon al principio ráfagas de metralleta. Se oían gritos aterrorizados de gente tratando de luchar por sus vidas. “¡Sálvense!”-gritó alguien afuera.
Alguien más se arrojó –o fue arrojado- desde alguno de los pisos del edificio y se escucharon llegar ambulancias. Ocurrió también un pequeño incendio y se oyó el ulular del carro de los bomberos. Una hora después llegaron los soldados frente al elevador.
Los soldados llegaron a los elevadores, pues querían utilizarlos para subir a catear apartamentos de los pisos superiores. El ascensor con las quince personas dentro, inmóviles, se había quedado atorado con la puerta metálica cerrada desde dentro por el elevadorista –luego, sin luz eléctrica. Todos dentro en silencio, pero con la luz apagada. Al parecer el gobierno cortó la electricidad.
¿Cortaron la luz para que no se vieran bien los crímenes que estaban cometiendo, mis valientes?
Voces de los soldados, desde fuera, dijeron “el elevador está en otro piso”. Nunca imaginaron que el elevador estaba varado, en la planta baja, lleno de gente muerta de miedo.
Durante su estancia en el ascensor, una anciana quiso rezar hincada, pero lo tuvo que hacer de pie, pues no había espacio para sus requerimientos religiosos. Otra mujer mayor lloraba en silencio, como muchos allí dentro. Los demás allí, eran casi todos jóvenes. Alguno de los jefes militares ordenó: “¡Tírenle a lo que se mueva!”.
Gritaban los militares también un “santo y seña”, que pronunciaban para identificarse entre ellos. “¿Quién vive?”, preguntaban a quien se movía. Dijeron que alguien se movía en el sótano de otro edificio. Le insistían “¿Quién vive?” y no recibían respuesta. Luego un soldado dijo: “Es una niña”.
Con lo cual tenemos que nuestros “valientes”, fueron a una “mision militar” en la que que fueron a “enfrentarse” a estudiantes, mujeres, madres, niñas…
Foto: Especial
¿Y ahora quieren que les aplauda en sus desfiles el mismo pueblo al que le han disparado ustedes? No tenemos por qué aplaudirles, no hay nada que aplaudir, ni los queremos, ni los respetamos, ni confiamos en asesinos como “alguien”, alguien que bien conocemos: ustedes.
Se oía también desde dentro del ascensor: “¡Busquen en este edificio!“, luego “¡Detengan a esos!”, después “¡Llévenselos!”.
Luego: “¡Disparen!”
Después de un par de horas, el mando dijo: “¡Ahora hay que subir!”
Se oyeron alejarse las voces militares. Mi madre sugirió que cada quien ideara una coartada para “explicar” su presencia en dicho elevador, y comenzaron a planear cómo escapar de allí. La anciana dijo que ella llevaba una bolsa “del mandado” y que iba a decir -peregrina excusa- de que había salido a comprar pan. Mi madre pensaba decir que había ido a visitar a mi tío, lo mismo que Edna y su madre. Cada quien inventó una historia allí dentro.
Alguien no pudo contenerse y se orinó dentro del elevador. Tardaron media hora más en decidirse a salir. Eran las 10:30 de la noche cuando salieron. De acuerdo con el reporte del agente de la CIA mencionado, que puede verse en El Arsenal -o en Google- bajo el título “2 de octubre: los Ojos de la CIA”, el grueso de los disparos ocurrió entre poco después de las 6 pm y una hora después.
“Entramos tres mujeres al elevador a las 6 y pico. Salimos poco más de quince personas a las 10:30. Pero había una posta de cuatro soldados junto a los elevadores. Preguntaron que quiénes éramos y cada quien dijo su historia”.
Mañana la segunda y última parte.
NOTA.- Si entre nuestros lectores se encuentra alguno de los sobrevivientes del ascensor mencionado, o de la massacre en la Plaza, o la matana de Ayotzinapa el mes pasado y quiere denunciar alguno de los correspondientes asesinatos, se ruega atentamente el envío de sus datos a la siguiente direccion electronica: 2deoctubre2014abc@yahoo.com
*-El libro del agente de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), se titula “Inside the Company. CIA Diary”, publicado en Nueva York en 1989, por Bantam Books. Un resumen de la parte relative al 2 de ocubre puede consultarse en el texto del autor de estas líneas “2 de octubre: los Ojos de la CIA”, disponible en los buscadores de la web y en “El Arsenal”.
por Ah Muán Iruegas / La Columna / elarsenal.net
-
Michoacán2 días agoMichoacán integra a 427 mil estudiantes de primaria a la Beca “Rita Cetina”
-
México2 días agoAlumnas del Cecytem compiten en Hidalgo por su pase al mundial de robótica
-
Espacio2 días agoSecum convoca a docentes y promotores para los “Semilleros de Paz” en Michoacán
-
Michoacán2 días agoPolicía de Morelia detiene a conductor en vehículo con reporte de robo y arma de fuego
-
Michoacán2 días agoMichoacán dispone de más de 700 mil dosis para prevenir el sarampión
-
Michoacán2 días agoUniversidad Tecnológica de Morelia impulsa el liderazgo personal con el conversatorio “El poder de cada quien”
-
Michoacán2 días agoFamilias michoacanas pueden ahorrar hasta 485 pesos en la canasta básica: Sedeco
-
Michoacán2 días agoDefensa iniciará construcción del nuevo cuartel de la Policía Municipal en Uruapan




Debe estar conectado para enviar un comentario.