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Opinión

El gasolinazo 2017: reflexiones pertinentes

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La noticia cayó como hielo en la espalda: a partir del primero de enero del 2017, se ajustarán a la alza los precios de la gasolina. La Magna pasará de 13.98 a 15.99 pesos (aumento del 14%); la Premium, de 14.81 a 17.79 pesos (aumento del 20%); y, el diésel, de 14.63 a 17.05 (aumento del 16.5%).

El hecho desató declaraciones a diestra y siniestra, todas ellas con tintes políticos, faltaba más: vienen tiempos electorales candentes y trascendentes.

Por ello, y para acabar bien el año 2016, hagamos algunas reflexiones críticas en torno a tan espinoso tema.

La insensatez de Meade

De antología son las torpes declaraciones del Secretario de Hacienda de Enrique Peña Nieto, José Antonio Meade Kuribreña: miren ustedes que salir a los medios para decir que el aumento en el precio de las gasolinas no debe asustar a los consumidores, y que dicho aumento no impactará en los precios de otros productos, es ponerse al nivel de Andrea Legarreta.

¿De veras esto es lo que opina un “experto en economía”?

Carajo, hasta el consumidor más menso sabe que las mercancías se suelen transportar en vehículos de carga que consumen gasolina o diésel. Si aumentan estos combustibles, ¿qué resulta esperable que hagan los empresarios? Obvio: trasladar el aumento de los combustibles (en todo o en parte) al precio de venta, en perjuicio del consumidor. Esto supone una elevación de los precios de muchos bienes y servicios, lo cual por supuesto que debe poner a temblar a los consumidores.

Cuando un consumidor estándar sabe más que el “mega experto” Secretario de Hacienda, es que la cosa está muy jodida.

La pésima comunicación social de la Presidencia

A veces, nuestros peores enemigos trabajan con nosotros. Es el caso de Peña Nieto. Que el Presidente esté de vacaciones es irrelevante. Pero resulta patético que su Coordinación de Comunicación Social lo esté.

¡Qué irresponsabilidad por parte de Eduardo Sánchez!

Los medios masivos, las redes sociales, los actores políticos, las organizaciones empresariales, etc., se están comiendo al Presidente Peña Nieto y su Coordinador de Comunicación Social… ¡papando moscas!

¡Menos mal que es su “hombre de confianza”, porque parece su peor enemigo! ¿Qué pasó con la capacidad de reacción eficaz y expedita que precisa la institución presidencial, carajo?

Caray, y tan fácil que resulta salir a hacer las aclaraciones pertinentes (ya que Meade tampoco las ha hecho).

A ver, la cosa es muy sencilla: cuando Enrique Peña Nieto salió a decirnos que ya no habría gasolinazos, se refería específica y claramente a los pequeños aumentos que, mes a mes, se venían aplicando desde el sexenio de Felipe Calderón como medida de recaudación fiscal, nada más y nada menos.

Y así lo dejó en claro el mismo Peña Nieto durante el Encuentro con Jóvenes (01 de septiembre de 2016) efectuado con motivo de su Cuarto Informe de Gobierno. Aquí está la liga electrónica respectiva (véase a partir de 1:02:35):

https://www.youtube.com/watch?v=NnR3ArpxTYk

Queda claro que los detractores de Peña Nieto no quieren entender el exacto alcance de sus palabras. El compromiso presidencial fue muy claro: no más aumentos mensuales a las gasolinas como medida de recaudación fiscal… ¡punto!

 El Presidente no dijo más nada. Si la gente quiere entender otra cosa, es por falta de atención o por sesgo político.

Y, perdón, pero era obvio. Los “sube y baja” en los precios del petróleo a nivel internacional hace imposible comprometer el descenso, o la estabilidad, en los precios de las gasolinas. Imposible. Quien haga esto es un imbécil y un irresponsable.

En el 2008, el barril de crudo llegó a estar en 132.5 dólares y, al cierre del 2016, está en tan sólo 45.8 dólares.

Y si a esto le agregamos el encarecimiento del dólar con respecto al peso (de 13 pesos por dólar a 20 por dólar en lo que va del sexenio de Peña Nieto), y el hecho de que todavía importamos mucha gasolina (entre el 50% y el 60%) y ésta se paga en dólares, pues queda más que explicado el próximo aumento del precio de la gasolina. No nos hace felices el hecho, pero es explicable.

La bomba le hubiera explotado a quienquiera que se hubiera encontrado despachando en Los Pinos, porque las debilidades de nuestra economía son estructurales, y por ello somos muy vulnerables a ciertas inestabilidades del mercado internacional.

El oportunismo mequetrefe de López Obrador

Por supuesto que tenía que salir a sacar ventaja el demagogo por excelencia de México: Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Y, con él, su partido-secta (MORENA) y sus aliados periodísticos y civiles.

Arropado en la bandera nacional, cual niño héroe, AMLO salió con sus peroratas patrioteras y redentoristas de siempre: primero, culpar de todo esto a la “mafia del poder”, y, después, prometer la anulación de la “reforma energética de Peña”, la reducción del precio de las gasolinas y la conversión en oro de toda la chatarra de PEMEX.

Es AMLO, pues. No se puede esperar algo distinto.

Y sus feligreses andan con la idea de que “estaríamos mejor con López Obrador” si éste hubiera ganado en el 2012. Pobres, no se han dado cuenta de que si AMLO hubiera ganado estaríamos en una situación muy calamitosa, peor que la que nos está afectando actualmente. ¿Por qué?

Pues porque recordemos que el Caudillo Amoroso prometió construir cinco grandes refinerías dizque “para dejar de importar 500,000 barriles diarios de combustibles, que significa erogar 26,000 millones de dólares al año, es decir, una importante salida de divisas”.

¿Se imaginan en qué condición económico-financiera estaría el país si ese disparate morenista se hubiera echado a andar en las actuales circunstancias?

Tendríamos refinerías a medio construir (y ya es decir mucho), con un altísimo costo para el erario público (deuda abultada de por medio), y una pésima expectativa de éxito y de ganancias. ¿AMLO tendrá una idea de la capacidad y de la calidad de la refinación que se lleva a cabo en los EEUU por parte de empresas privadas?

¡Ah, el nacionalismo chato del Profeta!

Y, lo peor, es que sus seguidores son tan obtusos que no se han dado cuenta de que su Caudillo solito se ha disparado en el pie, como en este video, en donde acepta que la gasolina de EEUU es más barata que la de México:

https://www.youtube.com/watch?v=Eo-Uxyphhfw

Si tomamos en cuenta que en EEUU la extracción, la transportación, la refinación y la comercialización del petróleo corren a cargo de empresas privadas, ¿por qué AMLO sigue defendiendo en México un esquema estatalista si él mismo reconoce que las gasolinas son más baratas en EEUU?

¡Caray, eso de dispararse en el pie y no darse cuenta de ello!

En fin, el problema da para muchas reflexiones más, pero por ahora basta con esto.

Espero verlos por aquí el próximo año… ¡a ver cómo nos va!

¡Feliz 2017… que por ganas no quede!

Por Carlos Arturo Baños Lemoine  /  CIUDADANO CEROCOLUMNAS  /  elarsenal.net

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