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Opinión

El llamado a derrocar al sistema

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Es lo que ocurre cuando se juega con fuego: esta inédita ola de desestabilización crece a cada minuto desde que el lunes AMLO llamó  a “unirse y a organizarse para derrocar al régimen corrupto”, con un exhorto específico: “Pero no hay que quedarse sólo en la queja y la protesta”.

Desde el exhorto del líder de Morena, se extendieron, primero, los bloqueos carreteros hasta 19 estados del país y, después, los asaltos a supermercados y tiendas de electrodomésticos y de conveniencia, de manera focalizada en la CDMX y en el Estado de México.

Sea o no AMLO quien sopla la llama, es irresponsable olvidar que esta ola de bloqueos y saqueos beneficia su idea de cambiar el actual sistema político de México, y coincidió con su llamado “para derrocar al régimen corrupto”, aunque se acepte que enseguida aclaró que lo quería “pacíficamente”.

Pero ese es el estilo de AMLO: tirar la piedra y esconder la mano. Él está bastante mayorcito para saber de la influencia que tiene su palabra en los grupos radicales y en las masas descontentas, que sólo necesitan un empujón para convertirse también en radicales.

Tampoco olvidemos que este tipo de insurgencia urbana mostró su carta de presentación al amparo de AMLO el 1 de diciembre de 2012, cuando destrozaron el centro de la CDMX durante la toma de posesión de Enrique Peña como Presidente para el sexenio 2012-18.

Grupos de encapuchados destruyeron bancos, restaurantes y fachadas de hoteles en protesta contra la asunción de Peña y provocaron daños por 215 millones de pesos. Tras la detención de 14 de ellos, AMLO reclamó al GDF que “no había motivo para usar la fuerza bruta contra los estudiantes”.

AMLO siempre defiende a los violentos. En junio asumió la defensa legal del apresado Rubén Núñez, impopular y violento líder de la CNTE. El 19 de ese mes los seguidores de Núñez enfrentaron a la policía y provocaron seis muertos y 108 heridos en Nochixtlán.

Junto con el Presidente, la actual ola de desestabilización afecta en especial la gestión de políticos a quienes AMLO ha señalado como adversarios: al Jefe de Gobierno Miguel Mancera; a Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, donde en seis meses habrá elecciones.

Por eso responde a una operación de insurgencia urbana bien organizada: las convocatorias a los actos de rapiña y saqueos están saliendo de mil 501 cuentas de Twitter, creadas un día antes de que AMLO llamara a derrocar al “sistema corrupto”: todo listo para crear sicosis social.

Además, se calentó más desde ayer, cuando regresaron los gobernantes de sus vacaciones decembrinas. Antes no tenía caso gastar recursos porque no estaban para dar la cara. Y lo importante es exhibirlos.

Derrocarlos, pues

Por Rubén Cortés. / COLUMNASMESA REVUELTA  / elarsenal.net

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