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Opinión

Guerrero se suicida

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Con el pretexto de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, quienes protestan para exigir que aparezcan están destruyendo las instituciones y la economía del estado de Guerrero, en perjuicio de la inmensa mayoría de sus habitantes.

Guerrero está hoy desenchufado del país y del extranjero: las manifestaciones provocaron el cierre de su aeropuerto, lo cual derivó de la cancelación de vuelos internacionales, y casi 20 mil reservaciones de turistas nacionales que visitarían el estado en estos días.

Es también un estado con un gobernador disperso, quien piensa que dirige una asamblea y no un estado. Actúa con una ligereza política y personal que es, cuando menos, repudiable:

—El lunes advirtió que prefiere renunciar antes que aplicar la ley a los normalistas y maestros de la Ceteg, que impidieron entradas y salidas de viajeros al aeropuerto de Acapulco y lesionaron con machetes, picos y piedras a 18 de sus policías.

—El 30 de octubre fue alarmantemente irresponsable al asegurar que los estudiantes desaparecidos están vivos: “Los propios estudiantes de Ayotzinapa me han dicho que siguen con vida”.

—El 4 de noviembre lo fue más todavía, al dar por hecho que estaban secuestrados por el cártel Guerreros Unidos y ofrecerse a negociar él mismo la liberación. “Devuelvan a las personas con vida, y dígannos qué exigencias tienen”.

—El 29 de octubre, cuando debería exigir que el gobernador saliente, Ángel Aguirre, rindiera cuentas por su desaseo ante los hechos que rodearon la desaparición, dijo que éste es “un tanque de la política”, “uno de los políticos de mayor experiencia”, “dejador de huella a través de su obra”…

En esas manos dejó el PRD al estado de Guerrero: en las de un aprendiz incapaz de asumir que encabeza los destinos de la entidad con la situación política y social más endeble del país, a las puertas de la insurrección y la insubordinación.

Ayer, armados con palos y tubos, integrantes de la Ceteg incendiaron con cocteles Molotov las instalaciones del PRI en Chilpancingo y sacaron a empujones y golpes a trabajadores de ese partido. Hasta ahora, la de Morena es la única sede que no han quemado.

Los vándalos hasta secuestraron al subsecretario de Seguridad Pública del estado, Juan José Gatica Martínez, durante más de dos horas, y lo canjearon por dos de sus compañeros que habían sido detenidos por el incendio a la sede priista.

Pero los destrozos de quienes reclaman la aparición de los normalistas, incluyen también bloqueos a centros comerciales, saqueo de tiendas, robo de mercancías a unidades de reparto y toma de casetas de peaje, e incluso los cierres de la Autopista del Sol.

Es al desastre a lo menos que se encamina Guerrero.

Así… así se está suicidando.

POR  / elarsenal.net

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