Connect with us

Opinión

La especialidad de la casa de nuestra gente mexicana es la inigualable solidaridad mundial

Published

on

Nacimos en un país que carece de tantas cosas materiales que si pudiéramos verlo reflejado en un cuerpo podría ser un hombre con una estructura ósea enflaquecida hasta las costillas  y el rostro curtido por el sol, seria del color del bronce y de usar calzado serian huaraches, enseguida telas de manta y un sombrero amplio que como todo varón cercano al monte, al campo y a la siembra, cargaría un tanto de polvo y tierra hecha lodo pegada entre sus dedos, o de ser mujer cargaría a su hijo en las mismas circunstancias y le amamantaría dándole del lado del corazón parte de la poca energía que le quede.

Ciertamente el cansancio seria la palabra que se escuchase sin ser hablada del rostro de la persona que definiera nuestra nación. Pero aun con esas características, de escuchar alguna tragedia en algún otro lugar se desprendieran de una manga, u otra, de sus telas para compartir con quien lo necesitara.

Muchos han sido los casos, por desgracia, de tragedias mundiales de origen natural y he visto desde adentro de mi casa como se vuelca la solidaridad con los más necesitados, como se comparte y se entrega lo que apenas se puede tener y como la conciencia de mi pueblo hace meya por el dolor de los otros. Este orgullo y esta gracia que a veces pareciera divina es una cualidad que jamás debe perderse, porque en medio de la nada la luz siempre es buena, porque entre lágrimas la sonrisa siempre brilla. No puede llenarnos de mayor satisfacción y gracia la bondad de la gente, el esfuerzo y la entrega, pues las bendiciones más ganadas son justamente las más sufridas o las más consientes en el bien.

La solidaridad, se sale del concepto del Larousse, cuando las manos se extienden en un pedazo de pan que compartiremos con la familia y representa la comida y la cena de un día, las palabras y el agradecimiento cobran fuerza en la acción de la madre con ocho hijos con un ingreso de un salario mínimo y comparte el caldo de los frijoles al vecino de al lado que no tiene la fortuna de recibir “cinco” alguno. La realidad mexicana es triste cuando al medio rural se refiere y no dista mucho de las zonas rurales con especial atención en las periferias, y sin embargo es justamente de estos sitios de donde mayor ayuda se recibe cuando nos enteramos de una devastadora tormenta o mal temporal en algún lugar.

El gusto por vivir en el pueblo debe ser tan consiente que nos haga aprender de quienes sin tener dan, debe sensibilizarnos, ha de tocar el corazón, y por supuesto reconocer que muy cansados pueden estar los brazos y flacos los cuerpos, pero jamás el pensamiento nuestro por el orgullo alto, por la estirpe que nos viste el alma y cobija el corazón por la historia que tenemos, la mezcla que nos forjó y la razón de lucha constante que inspiran los hijos y los nietos que siempre en Dios; un soldado en cada hijo nos dio.

Por : Tayde González Arias  /  Arena suelta 

Continue Reading

Más leídas