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Opinión

Libre mercado y gasolinazo

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El Ejecutivo Federal está considerando suspender temporalmente los incrementos a la gasolina y al diésel, dado el malestar popular que generó la liberalización de sus precios desde inicios de este año. La decisión es difícil, claro está. Se trata de optar por el mal menor en un ambiente de crisis que se agrava debido a la amenaza externa del trumpismo.

En este contexto, causa risa y molestia que los defensores de la decisión presidencial, especialmente los oficinistas que despachan en la Secretaría de Hacienda, la Secretaría de Energía y la Secretaría de Economía, arguyan que la liberalización del precio de la gasolina es una medida necesaria para que operen las bonanzas del libre mercado con respecto a los combustibles, extensible a los energéticos en general.

Y la gran prueba que exhiben los personeros de la Presidencia es la “competencia” que ya existe entre las gasolineras, dizque “para darles los mejores precios a los consumidores”. Palabras suficientes para destornillarse de la risa (y del coraje).

Si éstos son los “defensores del libre mercado”, no quiero imaginarme a los defensores de los monopolios y de los oligopolios.

Por un extraño y pernicioso nacionalismo, México permitió, por décadas, la existencia de un enorme monopolio petrolero llamado PEMEX. La defensa de este monstruo incluso estuvo estipulada en nuestra propia Constitución, ésa que va a cumplir cien años de existencia en unos cuantos días.

Y, de igual forma, la producción, la conducción, la transmisión, el almacenamiento, el abasto, el suministro y la venta de la energía eléctrica estuvieron dominadas por un oligopolio gubernamental: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Luz y Fuerza del Centro (LyFC).

Este esquema monopólico-oligopólico dominó nuestra economía por décadas, dizque para defender “el interés nacional”. Y ahora estamos pagando, y muy caro, el costo de haber tomado decisiones tan erradas durante muchas décadas.

¡Qué desorientados están quienes creen que le estamos abriendo la puerta al “libre mercado” con la liberalización del precio de las gasolinas, y con la “competencia” entre gasolineras!

El esquema monopólico-oligopólico sirvió, esencialmente, para: a) despilfarrar dinero público, b) desestimular la innovación tecnológica made in Mexico al interior de la industria petroquímica, c) sustituir la libre competencia por la incompetencia de la burocracia pública, d) consentir a un sindicalismo parásito y nocivo, e) someter a los consumidores-ciudadanos a servicios caros y deficientes, y f) perder competitividad petrolera a nivel mundial.

Claro, los políticos y burócratas siempre trataron de convencernos de “las bondades” del monopolio-oligopolio gubernamental con el rollo de que del petróleo salía algo así como el 40% de los ingresos del sector público, con los cuales se pagaban escuelas, hospitales, caminos, presas, etc.

Y por supuesto que buena parte de ese dinero se iba a obras públicas y programas sociales que, sistemáticamente, permitían aceitar la maquinaria corporativa y clientelar del PRI-Gobierno; maquinaria que supieron reproducir los gobiernos de otros partidos durante y tras la transición democrática de fines del siglo XX.

Pero las burbujas de jabón han estallado en el aire y ahora estamos llorando nuestra desventura.

México se casó tanto con el petróleo, que la suerte del petróleo ha sido nuestra suerte. Nuestro gran error, pues, fue doble: a) no haber reinvertido lo suficiente en PEMEX (innovación tecnológica, sobre todo) para evitar que perdiera competitividad y liderazgo, y c) no haber diversificado a tiempo nuestras fuentes energéticas para no depender tanto del petróleo.

Los mexicanos de hoy nos vemos en el espejo y nos gritamos: “¡Pero qué estúpidos fuimos!”.

¿Pero saben qué es lo peor? Lo peor es que, ante la crisis del gasolinazo, todavía hay políticos ofuscados, tipo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Gerardo Fernández Noroña, que siguen apostando por fortalecer el viejo esquema que tanto daño nos hizo.

Políticos demagogos y populistas, del tipo AMLO y Fernández Noroña, creen que es buena idea construir más refinerías en México. En la campaña presidencial del 2012AMLO propuso construir cinco refinerías, que se sumarían a las seis ya existentes (Cadereyta, Nuevo León; Ciudad Madero, Tamaulipas; Minatitlán, Veracruz; Salamanca, Guanajuato; Salina Cruz, Oaxaca; y Tula, Hidalgo). Y, al menos desde entonces, AMLO no ha dejado de repetir esta idea absurda.

AMLO y sus compinches parecen ignorar que PEMEX lleva poco más de diez años con producción a la baja, y que las refinerías existentes funcionan al 50% de su capacidad por falta de petróleo. ¿Para qué construir más refinerías si falta petróleo para refinar? ¡Una verdadera mentecatez!

Además, AMLO y sus compinches parecen ignorar que ni con cinco refinerías más nos acercaríamos a la capacidad de refinación que tiene EEUU: de las poco más de 680 refinerías que hay en el mundo, el 22% se ubican en EEUU, y, además, esta nación es líder en tecnología refinadora.

Construir una refinería en México puede llevarse hasta diez años, y nos saldría carísima porque se necesitan muchos componentes importados que tendrían que pagarse en dólares… ¡dólares que están por los cielos! Y para construirla necesitaríamos endeudarnos también en dólares.

Por eso, en las actuales condiciones es una pésima idea construir más refinerías en México. Eso se tuvo que haber hecho hace muchos años. Mínimo se tuvo que haber comenzado cuando Carlos Salinas de Gortari cerró la Refinería de Azcapotzalco, en 1991. Mínimo. Pero México es un país que no prevé, que no tiene visión de futuro, que suele actuar mirando al pasado y con mucho miedo a la innovación.

Las ideas de AMLO y Fernández Noroña violan todos los principios de la teoría de las ventajas comparativas y competitivas del comercio internacional, teoría desarrollada en el siglo XIX por el economista David Ricardo. Así, pues, AMLO y Fernández Noroña viven en un nacionalismo estatista trasnochado, viven mentalmente en el pasado.

¡Y lo peor es que muchos incautos les están comprando la idea!

Si de veras creemos en el libre mercado debemos concluir que lo que tenemos actualmente es una porquería de mercado afectado por las inercias del esquema monopólico-oligopólico.

Nuestra industria automotriz se acostumbró a los motores de combustión interna, que son altamente contaminantes y que están encadenados al petróleo y a sus derivados. Es hora de que dicha industria comience su proceso de reconversión hacia automóviles híbridos, eléctricos, de hidrógeno, de gas metano, etc.

Asimismo, es hora de introducir más tecnologías limpias, como la eólica y la solar, para generar tracción motriz.

También es hora de estimular el uso masivo de bicicletas y motonetas para transportación humana, para lo cual se debe diseñar e instaurar un sistema de transporte que confine pistas para tal efecto, y que disponga de una infraestructura de estacionamientos seguros, de primeros auxilios, de atención vial de emergencia y de conexión eficaz con otros medios de transporte.

Cuando hagamos todo lo anterior, entonces podremos decir que sí nos estamos acercando a una economía de libre mercado con respecto al transporte.

En una economía de libre mercado tendremos muchas opciones para movernos, sin depender de una sola, sin quedar esclavizados a una forma de transporte cara y muy contaminante, como pasa aún en la actualidad.

Así, pues, no nos dejemos engañar por los oficinistas del Presidente Enrique Peña Nieto: tener muchas gasolineras “compitiendo” por nuestra preferencia no es libre mercado, porque no está a nuestro alcance sustituir los vehículos de gasolina y diésel por otros vehículos o medios de transportación.

La “competencia” entre gasolineras quedará reducida a una vil y vulgar estructura oligopólica. Ya lo verán.

Habrá libre mercado cuando la transportación con base en gasolina pueda ser sustituida, de forma rápida y eficaz, por otros medios cuando así les convenga a los consumidores.

Sigamos, pues, defendiendo el libre mercado, pero en serio.

Por Carlos Arturo Baños Lemoine  /   CIUDADANO CEROCOLUMNAS  / elarsenal.net

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