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Opinión

Matrimonio igualitario: los errores de la estrategia gay

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Desde siempre he estado a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, del matrimonio gay o delmatrimonio igualitario, como quieran ustedes llamarle. ¿Por qué lo apoyo?

Bueno, simplemente porque como liberal-anarquista sostengo y defiendo la soberanía de las personas sobre sus propios cuerpos y el contractualismo: cada quien puede hacer con su cuerpo lo que se le pegue la gana, que por eso es suyo, y cada quien puede asociarse con quien se le pegue la gana, que para eso tiene voluntad propia.

La cosa es muy simple, pues. Y resulta muy lamentable y gravoso que en nuestra sociedad todavía hayamentalidades obtusas que sean incapaces de entender algo tan elemental. Más lamentable cuando se trata de mentalidades inspiradas en mitologías que son un auténtico atentado a la razón humana, cual es elcaso de la mitología católica: una oda a la obnubilación mental.

Sin embargo, reconozco que también me está causando malestar la pésima estrategia que está aplicando el movimiento cívico y social que defiende al matrimonio igualitario, específicamente una cosa que se hace llamar Frente Orgullo Nacional México.

Exhibir a sacerdotes homosexuales

El más reciente eslabón de dicha estrategia fue la “exhibición” de los sacerdotes católicos que, supuestamente, son homosexuales. Y ya sea cierta o falsa la información que se dio a conocer, lo cierto es que esa forma de proceder es repugnante y reprobable, por donde se la quiera ver, porque supone una invasión y una exhibición ilegítimas a la vida íntima de las personas.

¿Qué legitimidad y qué autoridad moral puede tener un movimiento que pugna por los derechos humanos, pero no muestra respeto alguno hacia el derecho a la privacidad de varias personas?

Si el problema de los activistas homosexuales es con esa institución retrógrada llamada Iglesia Católica, ¿por qué pretende fastidiar a algunos de sus miembros en lo particular, generando una molestia indebida que, además, está “basada” en información no comprobada relativa a la intimidad de esos miembros?

¡Cómo aborrezco estos comportamientos! De inmediato me hacen recordar cosas asquerosas como las listas negras, el espionaje y las delaciones asociadas al macartismo (EEUU) y a los castristas Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

¿A qué homosexuales con espíritu inquisitorial se les ocurrió que ésa era una buena idea?

Cambio de fecha de la segunda marcha

Aparte de la lamentable “exhibición” de los curas homosexuales, el Frente Orgullo Nacional Méxicocambió la fecha de su segunda marcha en defensa de la igualdad, el matrimonio homosexual y el Estado Laico. Ya no será el próximo domingo 25, sino el sábado 24, el mismo día en el que las organizaciones cristianas (con la católica a la cabeza) tienen programada su segunda marcha a favor de la “familia natural” y, de paso, del medievalismo cerebral.

Y como diría el filósofo Juan Gabriel: ¿pero qué necesidad?

¿Qué buscan los activistas homosexuales con ello? ¿Acaso un enfrentamiento que deje “víctimas de la homofobia”, por un lado, y “mártires cristeros”, por el otro? ¿Qué papel jugó en este enredo la Secretaria de Gobierno de la Ciudad de México, Patricia Mercado? ¿Tendrá alguna idea del grado de su torpeza política al autorizar la simultaneidad de marchas tan opuestas?

Bienvenidas las manifestaciones callejeras, porque son parte elemental de la democracia. Pero, ¿por qué debemos perder el sentido de la civilidad, que también es parte esencial de la democracia?

Claro, como los activistas gais saben que la Ciudad de México es su gran bastión, quieren sacarle provecho a la posibilidad de alboroto.

Amparos y homofobia

Los activistas gais también están promoviendo amparos colectivos contra lo que consideran: a) el discurso homofóbico de la Iglesia Católica y b) la omisión de la Secretaria de Gobernación ante dicho discurso.

Pero ¿por qué hasta ahora? Caray, el discurso de la Iglesia Católica ha sido homofóbico desde siempre (y lo seguirá siendo). Esa empresa de sugestión mental para gente con baja autoestima, llamada Iglesia Católica, siempre ha sustentado su actuar en la homofobia, ¿o acaso los activistas gais nunca han leído laBiblia, el Catecismo de la Iglesia Católica, las encíclicas papales y demás documentos mitológicos de esa empresa transnacional?

Y lo peor del asunto: ¡cuántos homosexuales se dicen y reconocen católicos y hasta arman sus procesiones a La Villa! Chingao, ¿de plano son masoquistas, incultos o qué?

¡No se puede ser homosexual y católico, eh! Es una contradicción clara y abierta.

Y, como lo he dicho antes en esta misma columna, el problema no es la homofobia. Sí, lo repito: el problema no es la homofobia.

El problema es la intolerancia: usted puede odiar a su vecino todo lo que quiera, porque el odio es un sentimiento humano que ninguna pinche ley puede prohibir ni proscribir… ¡a qué imbécil se le puede ocurrir hacer una ley que prohíba los terremotos!

Lo que de veras importa para la civilidad democrática es que, pese al odio que usted sienta por su vecino,NUNCA menoscabe los derechos de su vecino. ¡Ódielo todo lo que quiera, pero no lo joda nunca! Ésta es la esencia de la civilización moderna.

Así de simple, porque, además, la tolerancia sólo se puede practicar con quienes no nos llevamos.

Por ello, la estrategia victimizante de los activistas gais es muy torpe, porque se basa en el insulso, estéril y baboso discursito de la “anti-discriminación”: pura retórica barata.

Muy torpemente, los activistas gais no han caído en la cuenta de que la misma Iglesia Católica se puede colgar de ese mismo discursito “anti-discriminación” para lanzar a los cuatro vientos: “¡Ah, soy víctima de discriminación por mis creencias religiosas! ¡Soy víctima de persecución política por mis creencias religiosas!”… Con su discursito “anti-discriminación” los gais no neutralizan a los fanáticos católicos, al contrario: los potencian, porque les dan la oportunidad de presentarse como “víctimas”.

Conclusión

Es obvia la torpeza de la estrategia del movimiento gay con respecto a la defensa legal, política y filosófica del matrimonio igualitario, de la igualdad jurídica y del Estado Laico.

El movimiento gay está usando malos argumentos y malas prácticas que, incluso, pueden salirle muy contraproducentes. Muy decepcionante ha sido su postura en tiempos recientes.

Y, de todos modos, YO APOYO EL MATRIMONIO IGUALITARIO. Y no por los gais, sino pese a ellos.

  / CIUDADANO CEROCOLUMNAS  /  elarsenal.net

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