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Opinión

¿Psicópata americano?

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Las buenas películas -como los buenos libros- no tienen temporalidad. Plasman inquietudes del momento en que se realizan o se adelantan a lo que puede venir. 

 Es el caso de “Un psicópata americano” –American Psycho- que recién vi y que me impactó por lo les voy a narrar.   La película, estrenada en el año dos mil,  retrata a los “yuppies” de Wall Street; término despectivo  y acrónimo en inglés de -“Young urban professional”- aquellos hombres provenientes de élites económicas y académicas que hicieron su aparición entre las décadas de los 80 y 90 y que son sinónimo de riqueza, arrogancia, prepotencia y frivolidad. Equiparados en México con la figura de un “Mirrey”.

Christian Bale, protagoniza a Patrick Bateman,  el clásico Yuppie neoyorkino: joven, blanco, guapo, rico; hombre de mundo que habla por hablar de política -sin tener conocimiento de nada- y que se caracteriza por un amor desmedido a los trajes de Valentino, a conservar el cuerpo libre de grasa, dedicarle un tiempo a las cremas, lociones y a preocuparse por sacar cita en los restaurantes más sofisticados y demandados por la alta sociedad. Tener un siempre un lugar disponible en ellos, es un triunfo que se festeja entre los amigos del mismo círculo. Su vida es tan artificial y tan banal que hay una especie de competencia para ver quién tiene las tarjetas de presentación más elegantes. Ni hablar de mujeres y buen alcohol. Todo absolutamente todo lo que rodea al yuppie tuvo que pasar por altos controles de calidad. Hasta ahí todo es color de blanco minimalista, pulcro y elegante.  

Encontrarse en una mesa a Ivana Trump, la ex del actual presidente de Estados Unidos, -no es sarcasmo, así lo narra la película-  en el restaurante de moda, pronto dejó de ser un sinónimo de estatus para la retorcida mente de Bateman.  A pesar de tener  todo lo que un simple mortal podría anhelar,  se aburre  y solo  encuentra sentido a la vida haciendo  sufrir a las personas que  encuentra a su paso; el vagabundo, la prostituta,  el amigo yuppie más sofisticado que él, al amigo gay, al gato… etc.  Es tan rico, tan guapo, tan poderoso y  tan narcisista que solo encuentra en las perversiones sexuales, asesinatos y canibalismo un goce absoluto. Un auténtico psicópata, pues.   La película, que se estrenó hace 17 años está basada en un libro del mismo nombre. Es una crítica profunda de la sociedad materialista, adoradora de las frivolidades, de todo lo que da estatus, del poder casi omnipotente.

En el caso de Bateman, con una pistolita es capaz de escapar de policías en incendiar una patrulla. Es tan guapo, tan rico y tan listo que nadie se da cuenta de los crímenes que comete. No hay freno para él.

El final de “Psicópata americano” es inesperado. Independientemente de eso, es un retrato muy crudo de la decadencia social en dónde nada importa más que pasarla bien, disfrutar de todo y de nada, sin diques de ningún tipo. Sin mayor preocupación más que tonificar el cuerpo e hidratar la cara. Hay indolencia ante prácticamente todo. Cómo digo, las buenas películas como los libros son capaces de dibujar momentos actuales o proyectar el futuro. “Psicópata americano” ahora más que nunca indispensable verla sobre todo ante un retroceso de los valores progresistas en la sociedad de los Estados Unidos.

POR   /  COLUMNASDE AQUÍ Y DE ALLÁ  /  elarsenal.net

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