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Opinión

“Pudo ser Presidente y ahora mendiga ser diputado”

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Si alguna vez Marcelo Ebrard supo qué dijo fue ayer, cuando aseguró que ahora parece reinstalada la Regencia del Distrito Federal y que no existe un gobierno capaz de diferenciarse y de defender la ciudad frente al gobierno federal.

Porque Ebrard sí sabe lo qué es una Regencia: era segundo de Manuel Camacho cuando éste hacía lo que le daba la gana al Presidente Salinas y él hacía lo que quería Camacho. Y ¡ay de no hacerlo, eh! Porque entonces habrían sabido, ambos, lo que era rasurarse con hacha.

Tanto aprendió Ebrard a tener una bisagra en la nuca (para decir que sí a todo) que, ya sin Salinas y Camacho como tlatoanis, se buscó un sustituto: AMLO, a quien cedió la candidatura presidencial del PRD en 2012, a pesar de haber ganado la encuesta aplicada a cinco mil 995 personas para definirla.

El entonces jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, se impuso en dos de las tres preguntas divulgadas. Los resultados de las otras dos no fueron difundidas  por un acuerdo personal entre él, como subordinado, y AMLO, como su jefe político.

En la primera (¿Cuál es su opinión respecto a…?) Ebrard ganó con diferencia de 8.97 puntos, según la encuestadora NODO, y por 4.60, según Covarrubias. En la segunda (Si los candidatos fueran los siguientes ¿usted por quién votaría?), AMLO aventajó por 9.20 puntos en NODO y 9.65 en Covarrubias.

Sin embargo, en la tercera (¿Por quién o quiénes nunca votaría?) también ganó Ebrard, con apenas 18.86 puntos en NODO y 14.42 en Covarrubias. Pero Ebrard acabó sometiéndose con el argumento de no dar pretextos a AMLO para irse del PRD y dividir a la izquierda.

Mmmm, pero de todas maneras la dividió. AMLO renunció al PRD y creó su partido particular, Morena, con lo cual consiguió descuajaringar a la izquierda: su desmembramiento más fuerte en 30 años.

Y Ebrard le falló a millones (entre ellos intelectuales, científicos, artistas y luchadores sociales) que lo creían capaz de conjuntar a la izquierda y a la derecha para impedir que regresara el PRI a Los Pinos con el centrista Enrique Peña.

Hasta pagaron un desplegado en los medios que decía: “Marcelo es un político moderno y profesional que tiene la capacidad de encabezar una coalición plural con importantes fuerzas políticas y ciudadanas que cambie el rumbo de México”.

Pero Ebrard se comportó como el Regente que lleva dentro: dobló la cerviz ante AMLO y ni siquiera aceptó ser senador, pues consideró que era muy superior como para compartir escaño con sus subordinados de antes, como Mario Delgado o Alejandra Barrales.

Y… en fin: él, que pudo ser Presidente, ahora mendiga una diputación en un partido de baja estofa.

POR  / elarsenal.net

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