Dentro de las víctimas se encontraban mujeres y niños que murieron calcinados, mientras otro grupo de personas falleció al no recibir la atención médica inmediata.
En los últimos cinco meses más un millón de niños han tenido que buscar refugio en Chad, Níger y Camerún a causa de la violencia radical.
Tuvo su epicentro a 8,7 kilómetros de profundidad en el noreste de la costa chilena, pero no causó nuevas víctimas ni más daños.
El organismo destaca que el sistema de alerta temprana y la planificación urbana sirvieron para reducir las pérdidas humanas.