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Opinión

¿Y cuando se la chuparon a Bill Clinton, qué?

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Inmensa risa me dan la hipocresía y la gazmoñería de la política gringa, que ahora se sueltan de nueva cuenta con motivo del video filtrado en el que Donald Trump deja a la vista, en primera persona, la tendencia dominante de quienes tienen y ejercen poder, de cualquiera especie, de cualquier sexo, de cualquiera edad, de cualquiera religión, de cualquiera nacionalidad, de cualquiera ideología política, de cualquier partido político. ¡Vaya forma de espantarse por lo evidente!

El reciente fin de semana, The Washington Post hizo público un video de 2005, acompañado de una grabación off the record, en la cual Donald Trump expresa sus estrategias “de ligue”, tan comunes a todos los seres humanos. La naturaleza humana es tan evidente, tan vulgar. ¿A alguien le cabe duda de cómo somos como especie? Caray, cuánto imbécil no entiende lo que es el poder.

PRIMERO, hay que reprobar la anti-ética filtración de The Washington Post. A ver, cuando una fuente informativa a los periodistas nos habla off the record significa que debemos tomar en cuenta la información que nos da, sin mencionar nunca la fuente. En términos periodísticos, no tiene madre lo que hizo The Washington Post. Pero no me extraña: las empresas periodísticas también forman parte del sistema político.

¿Cuánto le habrán ofrecido los Clinton y los demócratas a The Washignton Post por esa asquerosa filtración a dos días del segundo debate presidencial?

SEGUNDO, hay que tomar en cuenta que este lance de The Washington Post, en hipotética connivencia con los demócratas, a dos días del segundo debate Trump-Hillary, significa que Trump va a la cabeza, queTrump tiene todo lo necesario para ganar la elección presidencial, que los demócratas quieren reducir la ventaja de Trump mediante puritanos escándalos de bragas, pantaletas y genitales.

TERCERO, hay que exhibir la vulgaridad y la hipocresía de la tal Hillary Clinton y de sus partidarios “demócratas”, de aquí (México) y de allá (EEUU). Ahora nos salen muy “feministas”, muy defensores de los“derechos de las mujeres”, y gritan a los cuatro vientos: “Trump es un misógino, un machista, un sexista”. ¿De verdad? ¿A ver, qué dijeron esos hipócritas cuando, valiéndose de su alto cargo, elPresidente Bill Clinton (1993-2001) se benefició de las mamadas de verga que le dispensó la becariaMónica Lewinsky?

Muéstrenme el video en donde la hipócrita Hillary Clinton haya dicho algo así como: “Maldito mi marido que, valiéndose de su alto cargo político, sedujo a la pobrecita becaria aspirante a burócrata bien pagada llamada Mónica Lewinsky, para que le practicara sexo oral. Mi marido es un cerdo sexista, misógino y machista, que se aprovechó de su cargo para obtener beneficios sexuales de la pobre infeliz de Mónica Lewinsky”.

¡Muéstrenme ese maldito video! ¡Quiero verlo, chingao!

Por supuesto que no existe y, en cambio, existen muchos videos en donde la “súper feminista” Hillary Clinton sale en defensa de su marido, de su macho, de su esposo, de su fornicador, de su pareja.

Como muchas políticas “feministas”, la Hillary salió en defensa de las mujeres hasta que quien fue condenado por “misoginia y machismo” fue un varón de su propia familia. Asquerosa hipocresía. EnMéxico, a eso le llamamos, coloquialmente, el Complejo de Doña Naborita.

CUARTO, el reciente suceso Trump también sacó a la luz, de nueva cuenta, el supuesto “sexismo y machismo” que el magnate ha desplegado con respecto al concurso Miss Universo. En lo específico, se han mencionado las declaraciones de Trump con respecto a la “ex reina de belleza” Alicia Machado, a quien Trump llamó “gorda”, “fea” y “Miss Hauskeeping”.

Como es sabido, la venezolana fue Miss Universo en 1996. Y mientras todos condenan a Trump por sus estúpidas declaraciones, yo quiero saber ¿cuántos han condenado a Alicia Machado por ser una mujer sometida a los “estándares de belleza” impuestos por el “sistema patriarcal, machista, misógino, falocrático, androcéntrico y bla bla bla” que tanto condena la mitología feminista?

Conclusión

No me queda la menor duda: el actual lance moralistoide de Hillary Clinton y de sus puritanos aliados “demócratas” significa que Donald Trump tiene todo para ganar la Presidencia de los EEUU.

Cuando se ataca a las personas y no a las ideas, significa que una elección se considera perdida.

  / CIUDADANO CEROCOLUMNAS  /  elarsenal.net

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